miércoles, 25 de mayo de 2011

PRIMAVERA SORIANA


      ¡Primavera soriana, primavera
humilde, como el sueño de un bendito,
de un pobre caminante que durmiera
de cansancio en un páramo infinito! 
 
          Antonio Machado, "Orillas del Duero" (Campos de Castilla)


          Desde la pequeña localidad de Caltojar, llego al El Burgo de Osma,  cabeza del partido judicial homónimo, en la Ribera Soriana, avenado por el Ucero, que pasa por la ciudad, donde confluye con el Avión. Sus naturales son burgueses, aunque se utiliza más el gentilicio burgenses.

         Es la sucesora de la antigua Úxama de los arévacos. Fue también importante ciudad romana, cuyas ruinas se extienden en lo alto de unos cerros. En la parte baja y cercana a ellos se halla la actual población, desarrollada alrededor de la Catedral.

 Arevacos.
De la información obtenida destacamos los siguientes avatares:
Los primeros datos que de los arévacos se conocen fueron suministrados por el escritor romano  Estabrón, ya que en los datos anteriores, transmitidos por Polibio y Libio, simplemente se habla genéricamente de las tribus celtíberas, que adquirieron pronto gran importancia por sus guerras con  Roma.
Los arévacos construían sus poblados sobre cerros para organizar una fácil defensa, rodeados de uno, dos y hasta tres recintos amurallados. Se sabe con certeza que habitaron en los lugares de  Osma (Uxama o Argaela, según Ptolomeo) y Sepúlveda (donde, por cierto, se come el mejor lechazo que puedas soñar).
Los aravacos, arevacos o arévacos llevaban un nombre que claramente celta. Se dedicaban a la agricultura y pertenecían a la más poderosa de todas las tribus celtíberas, extendiéndose sus poblados por casi toda la franja sur del Duero mesetario. Sus núcleos eran independientes entre ellos, cuantas eran las diferentes comarcas en que la misma estructura geográfica les dividía. Eran pueblos todavía groseros y rústicos, regidos por distintos régulos o caudillos, sin unidad entre sí y casi sin comunicaciones.
Cifraban su gloria en perecer en los combates y consideraban como afrentoso morir de enfermedad. Parece ser que este pueblo no enterraba a sus muertos, sino que quemaba los cuerpos, ya que en sus lugares de asentamiento se han encontrado necrópolis de incineración; sin embargo, para los que perecían en combate no consideraban digno el quemar sus restos, los cuales hacían descansar en cuevas, en fosas primero y posteriormente en urnas.
Adoraban a un dios sin nombre, al cual festejaban en las noches de plenilunios, bailando en familia a las puertas de sus casas. También rendían culto a sus muertos y a un tal "Elman" o "Endovellico", según atestiguan algunas inscripciones. Tenían por costumbre dejar sus iconos, o imágenes de los dioses, en cuevas situadas en abruptos peñascales –a veces se trataba de las mismas grutas donde descansaban sus antepasados–, y solían acudir a ellas en grupo, en días señalados para la ocasión. En estos lugares veneraban a sus divinidades y les solicitaban favores, dejándoles sus exvotos .
Su traje se componía de una ropilla negra u oscura, hecha de lana de sus ganados, a la que estaba unida una capucha o capuchón con la cual se cubrían la cabeza cuando no llevaban el casquete que estaba adornado con plumas o garzotas. Al cuello solían rodearse un collar. Una especie de pantalón ajustado completaba su sencillo uniforme.
En las guerras usaban espadas de dos filos, venablos y lanzas con botes de hierro, que endurecían dejándolos enmohecer en la tierra. Gastaban también un puñal rayado, y se alaba su habilidad en el arte de forjar las armas. Se presentaban a batalla en campo raso: interpolaban la infantería con la caballería, la cual en los terrenos ásperos y escabrosos echaba pie a tierra y se batía con la misma ventaja que la tropa ligera de infantería. El cuneas, u orden de batalla triangular de los arévacos, se hizo famoso entre los celtíberos y temible entre los guerreros de la antigüedad.
Las mujeres se empleaban también en ejercicios varoniles y ayudaban a los hombres en la guerra. Se veían precisados, para pelear, a dejar guardados sus cereales en silos o graneros subterráneos donde se conservaban bien los granos durante largo tiempo.
Sobre el año 200 a.c., el cartaginésAníbal quiso mostrarse señor de Hispania antes de medir sus fuerzas con Roma, y a este fin, y al de ejercitar sus tropas e imponer obediencia y respeto entre los  celtíberos, llevó sus armas al interior de la Península. Así se internó con dos expediciones consecutivas en tierra de los arévacos, talando los campos y rindiendo su capital, Numancia, cuyos habitantes obligó a huir con sus mujeres e hijos a las vecinas sierras, de donde luego les permitió volver bajo palabra de que servirían a los cartagineses con lealtad.
Mas cuando cargado de despojos regresaba de estas expediciones a Cartago Nova, los naturales de la meseta reunidos en bastante número se atrevieron a acometerle a las orillas del río Tajo y aun le desordenaron la retaguardia y rescataron gran parte del botín. Triunfo que los antiguos hispanos pagaron caro al siguiente día, en que Aníbal les hizo ver bien a su costa cuán superiores eran las tropas disciplinadas y aguerridas a una multitud falta de organización, por briosa que fuese, que por lo visto lo eran en verdad.
Con la llegada de los romanos, Numancia, una de las ciudades arévacas, protagonizaría una resistencia heroica al invasor. Tras las campañas de Tiberio Graco en el 180 a. C. y la firma de unos tratados con los pueblos indígenas, entre ellos los arévacos, Hispania conocería un periodo de relativa calma. Pero esta calma no duraría siempre: en el 153 a. C. los segedanos -debido al incremento de su población- decidieron ampliar las murallas; acto que no sería bien visto por Roma, que rompería los acuerdos, comenzando así las denominadas Guerras Celtíberas. Los segedanos, que aún no tenían terminadas sus murallas, se refugiaron en Numancia. El cónsul Quinto Fulvio Nobilior fue enviado a Hispania para sofocar la rebelión.

Burgo de Osma.

Constituida la ciudad en 1101, su antiguo trazado medieval se encuentra ordenado en torno a la Catedral de Ntra. Sra. de la Asunción, uno de los edificios religiosos más importantes de la provincia.


Queda muy poco del primitivo templo románico; el actual, iniciado en 1232 por el obispo Juan Domínguez de Medina y continuado en el s. XIV, ha sido objeto de adiciones y reformas posteriores. Entre las obras de arte que contiene destacan: el retablo mayor (1550-1554), por Juan Picardo según trazas de Juan de Juní; las rejas de la capilla mayor y del coro, forjadas por Juan Francés (1505); tablas del pintor llamado maestro de Osma (s. XV); el sepulcro (1258) del obispo Pedro de Bourges (San Pedro de Osma). De gran interés es la antigua sala capitular. El claustro actual es de estilo gótico tardío (1505), con algunas capillas y portadas platerescas. En el s. XVIII, se reformaron partes importantes del edificio: Juan de Villanueva construyó, con intervención posterior de Francisco Sabatiní y Luis Bemasconí, la girola, la sacristía (1770-1775) y la capilla del venerable Palafox (1772-1783). El museo catedralicio cuenta como su principal riqueza con un códice con los Comentarios al Apocalipsis del Beato de Liébana (1086) y otros códices miniados góticos o del s. XVI. 

      Muy cercana al recinto catedralicio, se encuentra el Palacio Episcopal (residencia del prelado oxomense), edificio caracterizado por una portada de estilo tardogótico, encuadrada en una amplia fachada de mampostería. Es la sede del Archivo Diocesano.
      En la Calle Mayor, uno de los ejes principales del antiguo entramado urbano, se puede admirar una de las estampas más  tradicionales de El Burgo de Osma: la de las antiguas casas sustentadas por soportales con columnas de piedra en toda su longitud (sólo en su lateral Este). Esta vía va desde la plaza Mayor hasta la de la Catedral.
      La Plaza Mayor, también de aspecto porticado como la Calle Mayor, es un espacio urbano preconcebido de trazado regular y arquitectura uniforme, claramente diferenciado del núcleo medieval, donde se alzan edificios dieciochescos como el Ayuntamiento (1768) y el Hospital de San Agustín (iniciado en 1699).
     Uno de los edificios señeros ubicados en la Plaza Mayor es el del Ayuntamiento, flanqueado de viviendas y frontero al edificio del Hospital de San Agustín, cuyas obras fueron comenzadas en 1768 y concluidas en 1771. 
     La oficina de turismo se ubica en el Hospital de San Agustín , dedicado a Centro Cultural. Un edificio tipo Alcázar con dos torres achapiteladas que flanquean el rectangular cuerpo central. En la actualidad el edificio está destinado a Centro Cultural.
     El palacio episcopal, próximo a la Plaza Mayor, es un edificio de estilo Neoclásico, construido a partir de 1787 bajo el patrocinio de Carlos III con planos de Sabatini y dirección de obras de Bernasconi. En su primer patio se encuentra una pequeña colección de taxidermia y dispone de una nutrida biblioteca. Tiene la advocación de Sto. Domingo de Guzmán, canónigo de Osma, que combatió a los cátaros en el Languedoc.
    Las históricas murallas de la ciudad fueron construidas por el obispo Pedro de Montoya en el s. XV y encierra el núcleo medieval burgense. La Puerta de San Miguel, que aún se conserva, es una de las varias que permitían el acceso al recinto del burgo medieval. Cercano a ella se encuentra el Convento del Carmen, inaugurado en 1607. Guarda un espléndido órgano francés de 1875.
   
  La Universidad de Santa Catalina de Alejandría, es un edificio con fachada y patio platerescos, construido entre 1541-1554, gracias al mecenazgo del obispo portugués D. Pedro Álvarez D’Acosta. En su portada destaca la imagen de la Santa.
     La Plaza de Toros (inaugurada en 1905) es un edificio de estilo neomudéjar cuya planta exterior es un polígono de veinticuatro lados. La construcción, obra del arquitecto Rodolfo Ibáñez, es de piedra de mampostería y ladrillo en la fachada. La primera corrida se celebró el 16 de agosto de 1905 con el siguiente cartel: toros de la ganadería de Máximo Hernán, de Colmenar Viejo, para los espadas Francisco Bonal "Bonarillo" y Antonio Segura "Segurita". 
     Próximo al curso del río Ucero, sobre una colina cercana y asomado al famoso Puente de época romana, divisamos el antiguo Castillo de Osma que domina los alrededores de El Burgo. Su estructura es de triple recinto, si bien los dos más próximos al río prácticamente han desaparecido.
    Tanto el recinto exterior del castillo como la Torre del Agua, que avanza cerca del puente hasta el borde del camino, se construyeron en la segunda mitad del siglo XV, en tiempos del obispo Montoya, aunque en la ciudad existen pruebas de anteriores fortificaciones ya en el siglo VIII.




 

lunes, 18 de abril de 2011

NOVEDADES CARMIÑA


Foto publicada por El Correo Gallego


O pasado venres o Diario "El País" publicaba unha reportaxe sobre este trío de bos rapaces que van de gamberros, con ocasión da súa recente actuación na Sala Capitol. Actuación á que estaba persoalmente invitado polos pais de Carlangas ("eses que están ao fondo da Sala tomando Gin Tonic") pero que por obrigas innaprazables non puden presenciar.

Según me contaron os proxenitores onte mesmo nunha terraza santiaguesa, os de "Novedades" acaban de emprender unha xira que os leva a Granollers, Platja D'Aro, Zaragoza, etc. etc.  A verdade é que a tenacidade, ilusión e transparencia destes mozos constitúen a mellor garantía de éxito.

Carlos acaba de regresar de Madrid, traendo de alí experiencias periodísticas e deixando amores pasaxeiros, e agora está entusiasmado coa idea de facerse cun anaco de terra na periferia compostelá para poñer un horto ordenado, guapo e productivo.

Xa terei ocasión de contar con maior luxo de detalles a súa historia, evolución e perspectivas e espero que algún día poidamos cantar unha ranchera xuntos (sei que lles "molan" os corridos, rancheras e boleros).

Por hoxe, nada máis. Enhoraboa e moita sorte na vosa andaina. Déixovos o artículo de "El País".

No estudio

- Grandes éxitos (2008). O seu debut en casete.
- Te vas con cualquiera (2009). Primeiro elepé.
- Sinceramente Carminha (2010). Epé de catro temas.
- Colectivos: Novas da Galiza, Come on Pelegrín e Galician Bizarre.
- Jódete y baila (2011). Segundo elepé.

 REPORTAJE: Luces

Profetas do 'garaxe tropical'

Novedades Carminha ensaian ritmos 'lo-fi' no seu novo elepé, 'Jódete y baila'

DANIEL SALGADO 15/04/2011 (El País)

Nos Novedades Carminha importa tanto o discurso sónico como discurso lírico. E se o primeiro evolúe do punk rock (&roll) ao garaxe de ferralla e inspiración estadounidense, o segundo fica impasíbel. "O que nos gusta son as festas de aniversario con rapazas en top less, ou as xuntanzas de swingers", explica o seu cantante e guitarrista, Carlos Pereiro, Carlangas, "todo o que teña que ver co Samil máis escuro". Fala de Jódete y Baila, o seu terceiro longa duración, que o mércores pasado puxeron de longo na Sala Capitol de Santiago e co que se guindaron a unha xira de 20 concertos por locais de toda a Península.
"Nós falamos todo o tempo de tropicalismo galego, rollo Samil", teima. Como "garaxe punk tropical" tamén os alcuma a nota promocional, emitida dende Lixo Urbano, a nova editora dos Carminha. Dez cancións -"mólannos os discos de dez cancións"- en 25 minutos, e títulos enganchados á poética punkoide do seu material máis celebrado: Pesetas, Amor rural ou Non corras papá. "Santiago Apóstol / como yo te amo / me paso el día peregrinando / ya lo sabes soy gallego amor / el Año Santo va en el corazón", entoan en Santiago Apóstol, a súa particular celebración xacobea adbiada con vídeo rexistrado no Obradoiro.
Atrás queda a casa new wave punk modalidade ibérica en que, por un minuto, parecía encadrar o trío compostelán arraizado en Madrid. Mais a súa querenza pola escrita dos Siniestro Total de ¿Cuándo se come aquí? ou o absurdismo ilustrado de Derribos Arias non se correspondía exactamente coa súa dimensión sónica. "Si, se cadra eramos máis rocanroleiros que ese punk espasmódico, do que nos gustan as letras", admite Carlangas. Refírese á época da súa primeira gravación -a casete Grandes éxitos (2008)- ou do seu elepé Te vas con cualquiera (2009, en Bowery Records).
Jódete y baila é outra cousa. "Cantamos a dúas voces, o son é máis guarrete", di, "e creo que este é o mellor que sacamos". No espello de Novedades Carminha sitúanse arestora as bandas da nova vaga garaxeira norteamericana. Jay Reatard -morto con trinta anos en 2010 e influínte aos mandos de The Reatards-, Black Lips ou Jacuzzi Boys véñenlle á cabeza a un Carlangas que non hai tanto andaba fascinado cos primeirísimos The Cure, os de Three imaginary boys (1980). Neste garaxe punk orfo de manierismos sesenteiros tamén ecoan The Gories ou Dead Moon, os antergos directos da renovación xeracional das escena nos Estados Unidos. "Descendemos todos de Billy Childish", expón, "meterlle ruído valvulero, roña ao garaxe". Childish, músico inglés de culto, poeta e novelista, leva enriba, contando dende 1978, máis de cen discos. "Agora soamos máis chatarreiros, case lo-fi [abreviatura de low fidelity, baixa fidelidade], bailongos", conclúe. Editan en creative commons.
Xusto antes de colocar na rúa Jódete y baila -nas tendas en cedé e vinilo dende onte, esta noite en directo en Barcelona, mañá en Girona e o 27 e 28 de maio na Coruña e Vigo, respectivamente-, os Carminha promoveron o elepé colectivo Galician Bizarre. Quince bandas sen nada máis en común que "o amor por churrasquear e polo rock de garaxe, o pop e lo-fi" e que fan "as cousas dun xeito semellante" fixeron circular este traballo autoxestionado. Contén música de, entre outros, Indómitos -recentemente separados-, Metralletas Lecheras ou Telephone Rouges.

jueves, 7 de abril de 2011

SAN CELESTINO

Acaban de recordarme que onte estiven de santo. En fin, tampouco é para tanto; é algo que sucede prácticamente todolos anos. E xa o teño tan esquencido que conseguín que os demais tamén o esquenceran. Anque debo agradecer ó Banco Etcheverría que o puxera no seu almanaque, porque é un caso raro que figure S. Celestino no recadro do 6 de abril. Na maioría dos casos aparece S. Guillermo, Catalina, Gala, Pedro de Verona, etc. Todos menos o meu. Para deixar unhas notas alusivas, consultei algunha curiosidades do nome e máis a vida do Santo que corresponde ó 6 de abril, o elexido xa polo meu bisabuelo, quizáis porque de todos os celestino que chegaron a santos éste é o único que de verdade se chamaba así. Feliz día, anque xa pasara. En canto ás notas aparecen en páxinas diversas e nalgúns casos divertidas, eu non teño nada que ver co que afirman, ¿vale?

1.Significado


Celestino, nombre masculino de origen latino "Caelestinus", su significado es "procedente del cielo", también es el sobrenombre de Júpiter.
Significado: Del cielo
Festividad: 6 de abril, 19 de Mayo...
Personalidad: Personalidad llena de dinamismo, rapidez y originalidad en sus manifestaciones.
En sus proyectos su tenacidad es influenciable y se deja traspasar por las sensaciones emotivas de otras personas.

Puede sufrir cambios emocionales repentinos.

La estética le brinda buenas oportunidades para que su actividad emocional se regenere.

2. Personajes de la historia

Celestino 
Nombre de varios papas.
Celestino I, san (Celestinus) (m. 432) Papa en 422-432. Convocó el Concilio de Éfeso (431), que condenó el nestorianismo.
Celestino II (Guido di Città di Castello) (m. 1144) Papa en 1143-44, sucesor de Inocencio II.
Celestino III (Giacianto Bobo-Orsini) (1106-98) Papa en 1191-98, sucesor de Clemente III. Consagró emperador a Enrique VI.
Celestino IV (Goffredo Castiglioni) (1187?-1241) Papa en 1241, sucesor de Gregorio IX. Sobrino de Urbano III.
Celestino V, san (Pietro del Morrone) (1215-96) Papa en 1294, sucesor de Nicolás IV. Fue canonizado en 1313 por Clemente V.

Venezuela:

En 1777, el Obispo de Puerto Rico, Manuel Jiménez Pérez, le trajo a la iglesia desde Roma los restos del mártir San Celestino, el cual fue uno de los principales actores de las cruzadas. Sus restos fueron colocados en un relicario barroco y ubicados en una pequeña capilla en el ala izquierda de la iglesia.
El mártir San Celestino ha sido venerado desde entonces por los habitantes de Barcelona (Venezuela) y en 1960 fue proclamado Tercer Santo Patrono de Barcelona. Sus fiestas se celebran los días 3 y 4 de mayo de cada año.



3.- Numerología
Análisis por numerología del nombre Celestino
Naturaleza Emotiva:
Naturaleza emotiva que todo lo aprovecha. Se expresa por medio del método, la ejecución y la jerarquía. Ama lo sólido, lo que crece y lo protege. Le gusta sentirse seguro.
Naturaleza Expresiva:
Es adaptable. Se expresa airosamente en cualquier nivel. Gentil, vivaz y amigable. Ama lo que está más allá de la superficie de los seres y de las cosas.
Talento Natural:
Es mente de pensamiento desbordado. Se expresa como pensador inspirado que eleva las ideas y hace de cada idealización una realización. Recibe aumento en labores que requieren de la comunión de su pensamiento con la cosa pensada. Labores más bien cerebrales que manuales. Ama las cosas del pensamiento, más al crearlas que al disfrutarlas.
Podría destacar en profesiones como médico, enfermero, filántropo, abogado, escritor, pintor, bailarín o en labor comunitaria, sirviendo al público.

Número de Suerte: 9


4. Biografía de Celestino I



SAN CELESTINO, PAPA Y CONFESOR

Día 6 de abril

P. Juan Croisset, S.J.

San Celestino, uno de los más célebres sucesores de San Pedro que se han sentado en la Cátedra Apostólica, fue educado por su padre Prisco, natural de Roma, en el sólido principio del santo te­mor de Dios y aplicado á las ciencias. Como se hallaba dotado de un ingenio sobresaliente, hizo en ellas grandes progresos, los que, juntos con un natural como nacido para la virtud, formaron en Ce­lestino uno de los jóvenes más cabales de su siglo, distinguiéndose ya en la juventud por la ejemplar religiosidad de sus costumbres, por su singular piedad y por su grande sabiduría. Consagrado obispo de Ciro, en la Siria, y condecorado con el título de cardenal de la Iglesia de Roma, en virtud de los méritos que contrajo en el ser­vicio de la Iglesia, brillaba nuestro Santo con la capacidad más ex­tendida, con la caridad más abrasada y con el celo más generoso por la religión, siendo la veneración de todos. Cuando ocurrió la muerte de Bonifacio, primero de este nombre, á los 25 de Octubre de 425, y en el 3 de Noviembre del mismo año, fue elevado á la Silla Apostólica, persuadida Roma que á la sazón no se reconocía sujeto más benemérito para la suprema dignidad. Los que eran afectos á Eulalio, obispo de Lipe, antipapa de Bonifacio, le insta­ron que viniese á la elección, con el fin de inquietarla; pero despre­ciando tan odiosas propuestas, reconociéndose, se apartó de todas sus pretensiones, y se celebró la promoción de Celestino en paz y tranquilidad, con contento y alegría de todos los verdaderos fieles.
Colocado en el trono apostólico, gobernó según el concepto que tenía formado la Iglesia de Roma de su eminente virtud y grande sabiduría. Por su celo, siempre activo, se vio restituida á aquel su primer esplendor, á aquella serenidad que parece había obscurecido el funesto cisma. Aplicó Celestino todo su cuidado á unir las Iglesias con los vínculos de la caridad, y á prevenir anticipadamente todo lo que podía producir su división. Con no menor exactitud se dedicó á restablecer la disciplina eclesiástica, regular y secular, relajadas al abrigo de las banderías. Su solicitud pastoral tenía por objeto conservar el sagrado depósito de la fe y reformar las costumbres de todos los estados, no sólo con sus palabras y sabias predicaciones, sino con la eficacia de su ejemplo. Su vida era verdaderamente aus­tera, sus penitencias continuas, y sus rentas de los pobres, de quien fue el más cariñoso padre.

El deseo que ardía en su corazón de dilatar el reino de Jesucristo le hizo enviar celosos misioneros apostólicos por varias partes del mundo, á fin de que resonase en ellas la voz del santo Evangelio; con cuya diligencia llegó á lograr la conversión de no pocas naciones envueltas en las miserables sombras de la muerte. Si no consi­guió este triunfo en Irlanda y Escocia en la primera misión de su arcediano Paladio, con otros socios, porque se resistieron, aquellos naturales á su predicación, le concedió Dios este consuelo por medio de San Patricio, quien, habiendo venido á Roma á visitar los Santos Lugares que se veneran en aquella capital, conocido su espíritu por Celestino, después de tenerle consigo algún tiempo, y de haber pro­bado su fe, doctrina y santidad, le con­sagró obispo, y le destinó á la conversión de la Irlanda, lo que ejecutó tan admirablemente, que mereció ser lla­mado el Apóstol de aquella nación.

Aunque todos es­tos laudables he­chos bastaban para realzar el mérito de este insigne Papa, lo que más eternizó su gloria fue el ar­dor y actividad con que se dedicó á so­focar las pernicio­sas novedades que abrasaban la paz y los desvelos conque se aplicó á extinguir las herejías. Si en algún tiempo tu­vo la Iglesia nece­sidad de un pastor, tan celoso y vigi­lante, de un Papa tan santo y tan sabio, y de una cabeza visible que fuese capaz de oponerse á los es­fuerzos de la herejía, fue de Celestino.

Pelagio, hombre de grande ingenio, de vasta erudición y seduc­tora elocuencia y enemigo capital de la gracia, se atrevió á negar la transmisión del pecado original en el género humano y la nece­sidad de la gracia, ensalzando tanto las fuerzas del libre albedrío, que sostenía que sólo con las facultades naturales podía el hombre cumplir los preceptos de Dios, justificarse y conseguir la salvación. Estos principios cardinales, de tan craso error, defendía su discípulo Celestio, hombre hábil y mordaz, con tanto empeño, que se llama­ron sus secuaces celestianos, como pelagianos los de aquél. Juliano, otro discípulo del heresiarca, hombre erudito en letras divinas y hu­manas, sumamente elocuente y jactancioso, no satisfecho con prote­ger el error, tuvo la osadía de escribir varios libros contra San Agustín, ínclito defensor de la divina gracia, y contra la fe católica. Todos estos monstruos, que vomitó el abismo para inducir en los hom­bres las más perjudiciales máximas á la justificación y salvación, causaban en el Occidente daños irreparables, dignos de la más se­vera y enérgica corrección; pero armado Celestino de una fortaleza y un valor verdaderamente apostólico, los persiguió, pulverizó y anatematizó; refutó sus errores con sabias y eruditas cartas, y aun con el terror de las leyes imperiales, que se debieron á su infatiga­ble celo; obligó á muchos de ellos á que abjurasen la herejía; aprobó los escritos de San Agustín contra los dichos sectarios, y recomendó su doctrina y santidad con los mayores elogios en la epístola que di­rigió á los obispos de Francia. Con no menor brío se portó contra Agrícola, hereje de la misma facción, que había corrompido las iglesias de Inglaterra, enviando de Francia, para purificarlas del contagio con honrosa misión, á los dos eminentes obispos Gesmano Altisiodorense y Lupo Tricasino.

No fueron sólo los enemigos del Occidente los que experimenta­ron las victoriosas fuerzas del celo apostólico de Celestino. A los del Oriente alcanzaron sus solicitudes, sus desvelos y vigilancia pasto­ral. Muerto Sirinio, obispo de Constantinopla, fue elevado á aquella cátedra Nestorio, presbítero antioqueno, con tanto aplauso y acep­tación, que se persuadieron los electores que había de ser otro Crisóstomo; pero, descubriendo á breve tiempo la perversidad que ocul­taba en su corazón, se declaró autor de una inaudita herejía, que negaba fuese la Virgen Santísima Madre de Dios, asegurando de­berse llamar Cristípara, y no Deípara, bajo el supuesto erróneo de establecer en Jesucristo dos personas, como dos naturalezas, contra el sacrosanto misterioso dogma, que cree y confiesa nuestra santa fe católica.

Apenas supo Celestino la execrable blasfemia, escribió inmedia­tamente á San Cirilo, obispo de Alejandría, para que le informase de la verdad: y habiéndolo hecho por medio de su diácono Dosidio, que envió á Roma con este objeto, volvió á escribir á aquel insigne prelado, para que interesase toda su sabiduría y autoridad en el re­conocimiento de aquel nuevo sectario, y cuando no lo hiciese, arre­pentido de su error, le excomulgase públicamente con todos los se­cuaces de la impiedad. También escribió á Juan Antioqueno, á Eufo de Tesalónica, á Juvenal de Jerusalén y á Flaviano Filipense, celebérrimos obispos de Oriente, para que se armasen y combatie­sen contra el perverso autor de la herejía. Pero no habiendo tenido el deseado efecto estos paternales avisos, no satisfecho su apostólico celo con haber condenado al heresiarca pertinaz en un Concilio que tuvo en Roma en el año 430, valiéndose de la protección del emperador Teodosio el Joven, hizo se celebrase un Concilio general en Efeso en el año siguiente de 431, que fue el tercero de los ecuméni­cos, al que asistieron doscientos obispos con los legados apostó­licos, que lo fueron San Cirilo, Arcadio y Fosisto, obispos, y Fe­lipe I, donde fue condenado Nestorio con su herejía, desautorizado, desterrado y recluso en el monasterio de San Euprepio de Antioquía, donde falleció infelizmente; y aun se dice que antes de morir se le llenó la lengua de asquerosísimos gusanos que se la despeda­zaban, en castigo sin duda de las blasfemias que había vomitado contra la Santísima Virgen; y para que constase en todo tiempo lo que la Iglesia católica cree y confiesa sobre la prerrogativa de la Santísima Virgen, que negaba aquel infeliz, se decretó en el mis­mo Concilio que se añadiese en la salutación angélica la expresión: Santa María, Madre de Dios.

Las cartas que Celestino escribió á San Cirilo, al emperador Teo­dosio y al Concilio, que copió á la letra el cardenal Baronio en sus Anales, leídas en aquella celebérrima asamblea, causaron en los Pa­dres admiración por el infatigable celo, grande sabiduría y vasta erudición que revelan en el asunto de la controversia, confesando todos á una voz que á su solicitud pastoral debían las iglesias orien­tales el verse libres de la pestilencial herejía nestoriana, y de un error que destruía toda la gloria de la Virgen Santísima.

En medio de esta universalidad de cuidados, tuvo tiempo para de­dicarse al establecimiento de varios códices de disciplina eclesiásti­ca, y para componer y arreglar diferentes partes de la Liturgia, que acreditan muy bien el celo con que se esmeró y condujo en el régimen de la Iglesia, y en que los divinos Oficios se celebrasen con re­verentes al par que solemnes ritos y magnificencia. También logró, á fuerza de sus instancias, del emperador Teodosio que hiciese leyes y reglamentos para la mejor observancia de las fiestas, y que concediese muchas inmunidades á las iglesias, y privilegios á los clérigos.

No contento con la solicitud pastoral con que atendía á las necesi­dades de las iglesias, halló fondos para edificar y enriquecer los tem­plos de Roma con prodigiosa magnificencia y liberalidad; prueba grande de su dilatado corazón y de su eminente piedad, á la que se debió la erección de la iglesia Julia, en la región séptima, cerca de la plaza de Trajano, que enriqueció con grandes donaciones, ha­ciendo asimismo considerables dádivas á la Basílica de San Pedro. También adornó el cementerio, que construyó en una heredad pro­pia, llamado, de su nombre, Celestino. Hizo tres veces órdenes en el mes de Diciembre, en las cuales creó 33 presbíteros, 11 diáconos y 64 obispos para diferentes iglesias.

Finalmente, los trabajos y fatigas apostólicas consumieron su sa­lud; y colmado de méritos y de gloria por tantos triunfos como con­siguió de las herejías, después de haber gobernado la Iglesia como diestro piloto, santo y sabio pastor por espacio de ocho años, cinco meses y días, murió en el ósculo del Señor en el año 432, y su cuer­po fue sepultado en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria.